martes, 26 de abril de 2011

Otros Templos que sí o sí hay que visitar en Bangkok

El Wat Pho, detrás del Gran Palacio, es otro de los templos que no se puede dejar de ver en Bangkok.
Es espectacular hacerlo en combo: ir primero al Gran Palacio y después al Wat Pho caminando por una calle con uno de los tantos "mercados al paso", lleno de chucherías más para locales que para turistas (revistas, monedas y figuras de Buda hechas en madera que van a encontrar hasta en la sopa, puestitos de comida,unos pares de zapatos usados, unas nike usadas, más comida indescifrable, olores indeseados, etc., etc.).
Como siempre que llegamos a un templo, entramos y cambia la atmósfera. Todo es tranquilo, a pesar de la cantidad de gente, que igualmente es mucho menor a la que va al Gran Palacio. El famoso Buda recostado de 46 metros de largo y 15 metros de altura me recordó a un gran pájaro dorado enjaulado. El Templo que lo contiene es apenas más grande que él, solo hay espacio para caminar por un pasillo angosto a ambos lados, pero se pierde la perspectiva que se podría tener en un lugar más abierto. La figura de Buda es impresionante de todos modos, por su tamaño, su expresión y el dorado. Hay en el pasillo que da la espalda a Buda hay unas vasijas de hierro negras en la que la gente arroja monedas de una en una, lo cual genera un tintineo continuo de fondo que le agrega misticismo al lugar.
Justo al lado de este templo, con acceso directo desde ahí, hay una escuela de medicina tradicional y de masajes. No encontré dónde podíamos contratar el servicio de masajes (la guía decía que a muy buen precio allá mismo), pero sí nos cruzamos con varios monjes con pinta de estudiantes.
Otro Templo que se veía increíble desde el río era el Wat Arun o Templo del Amanecer. Tiene una torre (Prang) del período Khmer, parecido a lo que vi en fotos de los templos de Camboya. Quise llevar a mi tribu, pero los chicos se me negaron rotundamente; tenían sobredosis de templos.

lunes, 18 de abril de 2011

Ayutthaya, antigua capital de Siam



¿Por qué fuimos a Ayutthaya cuando nos quedaban aún tantos lugares para recorrer en Bangkok? 
Ayutthaya fue la capital de Tailandia, cuando tenía el nombre mucho más misterioso de Reino de Siam,  desde 1350 hasta 1767. Fue la capital comercial del mundo en su época de esplendor. Era conocida como la "Venecia de Oriente". En ella confluían tres ríos y el tráfico comercial entre Oriente y Occidente estaba concentrado en la ciudad. Por supuesto, era una ciudad riquísima, opulenta - época de imperios-  y la arquitectura era de lo más adelantado para la época.
En 1767 mientras expulsaban de América a los jesuitas, los birmanos invadían Ayutthaya, incendiando palacios y templos y dejándola totalmente en ruinas.
Hoy la ciudad es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, las ruinas le dan un sabor amargo, pero vale la pena verla. Si lo hiciera de nuevo, me gustaría encontrar un guía de los buenos, los que te hacen revivir el pasado.
¿Cómo fuimos?
Había leído que lo que más convenía era ir a Ayuthaya en tren y regresar en barco a Bangkok por la tarde cuando caía el sol, así que salimos temprano a la estación de tren de Hualampong con ese objetivo. Pero como siempre que se viaja independiente, los caminos se bifurcan. Apenas llegamos, a la entrada de la estación nos recibieron unos tailandeses muy simpáticos que estaban en un mostrador supuestamente oficial que decía algo así como Tourism Information o Assistance. Nos preguntaron a donde íbamos y hasta nos acompañaron a la boletería, todo con su eterna sonrisa thai. Hablaron con el empleado de la boletería y con Marce comentábamos, "mirá qué amables, lógico, esto lo hacen porque el hombre no debe hablar nada de inglés". Hete aquí que nos dice muy amablemente que ya no había boletos de tren y que teníamos que esperar una hora y media para el próximo donde viajaríamos parados durante 2 horas, porque era el Día de Buda. El boleto de tren salía algo así como U$20 para los cuatro. Hacía unos 36 grados y eran las 9:30hs. de la mañana. Pero nuestro salvador tenía una alternativa para ofrecernos: nos llevó hasta una agencia de viajes donde nos ofrecieron por U$150 a un taxista que nos llevaría a recorrer Ayutthaya ("better for the children, too long to walk, very hot") y los fundamentos nos convencieron. Quedaba el tema del precio; después de regatear un rato quedamos en U$100.

Tomando todo en cuenta, el taxi es la mejor opción por la comodidad que te da, pero te quita algo esencial: libertad. Por supuesto que podíamos decirle al taxista dónde ir y dónde no, pero tendríamos que haber planeado nosotros mejor el itinerario de antemano. Lo que realmente pasó fue que él nos llevó a cada uno de los palacios y ruinas y a un paseo en elefante alrededor de ruinas que fue la turisteada más grande en la que caímos (nos pedían U$80 por pax por ir en elefante, lo bajamos a $80 para los cuatro y aún así, fue un afano). Consistía en una vuelta a la manzana en un lugar sucio, árido, lleno de polvo, buses turísticos y una pobre torre perdida- las ruinas- en el medio. Ok, sirvió para la foto, pero nos dio mucha pena por los elefantes.  Por favor, no vayan!!! Por lo que leí hay otros lugares, llamados santuarios de elefantes, que los cuidan mucho mejor... lástima habernos cruzado con este lugar.

El taxista, que tenía un reproductor de DVD portátil, nos mostraba videítos de las distintas manifestaciones políticas, con incidentes violentos al mejor estilo Madonna Quirós en el acto del PJ hace cinco años. Hay dos facciones políticas: un partido militar y otro más democrático. Mientras estuvimos en Tailandia había tensiones entre ambos y algunas manifestaciones, pero sin violencia como  sí había habido un año atrás.
Debido al feriado del Día de Buda, las ruinas de templos y palacios estaban llenas de gente. Llevaban o compraban ofrendas, en formas de guirnaldas de flores naturales, sahumerios o, lo que más nos llamó la atención, unos papelitos dorados que pegaban sobre imágenes de Buda, hasta convertir en dorada una estatua de piedra blanca. También en uno de los Templos dejaban billetes enganchados en una estructura que terminaba formando una especie de bola o árbol del dinero.


También nuestro amigo nos llevó a un restaurant frente al río, con vista a una iglesia católica, St. Joseph's Church, la primera iglesia católica en Tailandia construida hacia 1660. La iglesia, con un estilo parecido a la Iglesia del Pilar, parece totalmente fuera de lugar, pero es singular justamente por eso. El restaurant dejaba bastante que desear y no era nada barato.


Después de almorzar  visitamos algunos antiguos Wats (Templos) más, pasamos por un mercado al paso con un hedor imposible, nos volvimos a morir de calor y después de frío cada vez que entrábamos al taxi, jugamos a las escondidas para entretener a los chicos que ya no podían más y terminamos volviendo a Bangkok salteando dos de las ruinas previstas, porque nos terminó ganando el calor y el cansancio.

martes, 5 de abril de 2011

Compras, compras, compras



Lo genial de Bangkok, además de los precios, son los horarios en los que se puede comprar. En el mercado al aire libre en la calle Kao San Road  se puede comprar de día y también de noche. Además de este, hay muchos mercados nocturnos; Patpong, Klong Thom y algunos otros que no riman. El tema es que uno está por pocos días en la ciudad y no da para visitarlos todos.

El MBK es el shopping que tiene mejor precio y en el quinto piso, una especie de feria de electrónicos. Uno pasa por cientos de stands, apiñados unos contra otros. Como en todos los lugares en Tailandia, hay que regatear hasta el hartazgo, pero siempre con una sonrisa, como ellos. En cuanto a los precios de los electrónicos, diría que son mucho más baratos que en Argentina, pero más o menos el mismo precio que en Miami.
 La ropa sí tiene precios increíbles y cuanto más se compra en un mismo lugar, mayor es la rebaja.

Pero si tuviera que elegir UN lugar para comprar sería el mercado de Chatuchak de fin de semana. Una contra es que solo abre los sábados y domingos, pero si llego a volver a Bangkok, planearía el viaje de modo de estar allá en estos días para visitarlo. Hay de todo, desde artículos de decoración, flores, comidas, libros hasta ropa, zapatillas, accesorios, ropa nueva y usada. Vale muchísimo la pena, no solo porque se consiguen cosas que en ningún lado están, más las que están en todas partes, pero acá mucho más baratas, sino porque es una experiencia cultural en sí mismo. Este mercado es una de las salidas de fin de semana de los tailandeses, está llenísimo de gente- ojo los claustrofóbicos- y  es gigante.

Se llega muy fácilmente con el sky train hasta la estación Mo Chit.  En la entrada, se puede pedir un mapa que muestra las 24 secciones y los 8.000 puestos que tiene el mercado. Un buen consejo es ir bien cómodos, con zapatillas, una botella de agua mineral y algo práctico como para llevar las compras. Nosotros llevamos el bolso de mano vacío con rueditas y diría que aumentó nuestro comfort en un 100%.

Los puestitos de comida que hay dentro del mercado tienen buena calidad. Jose comió com seis brochettes de cerdo, todo un récord! Nosotros probamos un helado de coco en su cáscara riquísimo.

Ojo! A Marce le quisieron robar, algo inédito en un país tan tranquilo en el aspecto de la seguridad. Eran carteristas adolescentes, y no demasiado avispados. Un chico y dos chicas lo rodearon, pero él se dio cuenta enseguida cuando sintió movimientos alrededor de su cintura. Los espantó gritando un poco ("eh! eh!"), caminó hacia adelante y se dio cuenta que ya le habían abierto el cierre de la riñonera, pero no consiguieron sacar nada