lunes, 18 de abril de 2011

Ayutthaya, antigua capital de Siam



¿Por qué fuimos a Ayutthaya cuando nos quedaban aún tantos lugares para recorrer en Bangkok? 
Ayutthaya fue la capital de Tailandia, cuando tenía el nombre mucho más misterioso de Reino de Siam,  desde 1350 hasta 1767. Fue la capital comercial del mundo en su época de esplendor. Era conocida como la "Venecia de Oriente". En ella confluían tres ríos y el tráfico comercial entre Oriente y Occidente estaba concentrado en la ciudad. Por supuesto, era una ciudad riquísima, opulenta - época de imperios-  y la arquitectura era de lo más adelantado para la época.
En 1767 mientras expulsaban de América a los jesuitas, los birmanos invadían Ayutthaya, incendiando palacios y templos y dejándola totalmente en ruinas.
Hoy la ciudad es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, las ruinas le dan un sabor amargo, pero vale la pena verla. Si lo hiciera de nuevo, me gustaría encontrar un guía de los buenos, los que te hacen revivir el pasado.
¿Cómo fuimos?
Había leído que lo que más convenía era ir a Ayuthaya en tren y regresar en barco a Bangkok por la tarde cuando caía el sol, así que salimos temprano a la estación de tren de Hualampong con ese objetivo. Pero como siempre que se viaja independiente, los caminos se bifurcan. Apenas llegamos, a la entrada de la estación nos recibieron unos tailandeses muy simpáticos que estaban en un mostrador supuestamente oficial que decía algo así como Tourism Information o Assistance. Nos preguntaron a donde íbamos y hasta nos acompañaron a la boletería, todo con su eterna sonrisa thai. Hablaron con el empleado de la boletería y con Marce comentábamos, "mirá qué amables, lógico, esto lo hacen porque el hombre no debe hablar nada de inglés". Hete aquí que nos dice muy amablemente que ya no había boletos de tren y que teníamos que esperar una hora y media para el próximo donde viajaríamos parados durante 2 horas, porque era el Día de Buda. El boleto de tren salía algo así como U$20 para los cuatro. Hacía unos 36 grados y eran las 9:30hs. de la mañana. Pero nuestro salvador tenía una alternativa para ofrecernos: nos llevó hasta una agencia de viajes donde nos ofrecieron por U$150 a un taxista que nos llevaría a recorrer Ayutthaya ("better for the children, too long to walk, very hot") y los fundamentos nos convencieron. Quedaba el tema del precio; después de regatear un rato quedamos en U$100.

Tomando todo en cuenta, el taxi es la mejor opción por la comodidad que te da, pero te quita algo esencial: libertad. Por supuesto que podíamos decirle al taxista dónde ir y dónde no, pero tendríamos que haber planeado nosotros mejor el itinerario de antemano. Lo que realmente pasó fue que él nos llevó a cada uno de los palacios y ruinas y a un paseo en elefante alrededor de ruinas que fue la turisteada más grande en la que caímos (nos pedían U$80 por pax por ir en elefante, lo bajamos a $80 para los cuatro y aún así, fue un afano). Consistía en una vuelta a la manzana en un lugar sucio, árido, lleno de polvo, buses turísticos y una pobre torre perdida- las ruinas- en el medio. Ok, sirvió para la foto, pero nos dio mucha pena por los elefantes.  Por favor, no vayan!!! Por lo que leí hay otros lugares, llamados santuarios de elefantes, que los cuidan mucho mejor... lástima habernos cruzado con este lugar.

El taxista, que tenía un reproductor de DVD portátil, nos mostraba videítos de las distintas manifestaciones políticas, con incidentes violentos al mejor estilo Madonna Quirós en el acto del PJ hace cinco años. Hay dos facciones políticas: un partido militar y otro más democrático. Mientras estuvimos en Tailandia había tensiones entre ambos y algunas manifestaciones, pero sin violencia como  sí había habido un año atrás.
Debido al feriado del Día de Buda, las ruinas de templos y palacios estaban llenas de gente. Llevaban o compraban ofrendas, en formas de guirnaldas de flores naturales, sahumerios o, lo que más nos llamó la atención, unos papelitos dorados que pegaban sobre imágenes de Buda, hasta convertir en dorada una estatua de piedra blanca. También en uno de los Templos dejaban billetes enganchados en una estructura que terminaba formando una especie de bola o árbol del dinero.


También nuestro amigo nos llevó a un restaurant frente al río, con vista a una iglesia católica, St. Joseph's Church, la primera iglesia católica en Tailandia construida hacia 1660. La iglesia, con un estilo parecido a la Iglesia del Pilar, parece totalmente fuera de lugar, pero es singular justamente por eso. El restaurant dejaba bastante que desear y no era nada barato.


Después de almorzar  visitamos algunos antiguos Wats (Templos) más, pasamos por un mercado al paso con un hedor imposible, nos volvimos a morir de calor y después de frío cada vez que entrábamos al taxi, jugamos a las escondidas para entretener a los chicos que ya no podían más y terminamos volviendo a Bangkok salteando dos de las ruinas previstas, porque nos terminó ganando el calor y el cansancio.

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