Antes de ir a Bangkok, no tenía idea de quién era Jim Thompson. Lo llaman "el padre de la seda". Este norteamericano, ex espía de la CIA, algo así como un James Bond o Cocodrilo Dundee de la realidad, se mudó a Tailandia después de la segunda Guerra Mundial y convirtió la artesanía tradicional de la seda en una industria de exportación que lo hizo millonario. Lo interesante de Jim Thompson es que se enamoró del país y construyó una casa tradicional tailandesa, con partes de casas típicas, traídas de distintas regiones de Tailandia, que fueron rearmadas y engarzadas en Bangkok.
Llegamos hasta la casa en el sky train, como auténticos thai. Tuvimos que caminar unas pocas cuadras desde la estación y en el camino compramos algo de fruta de un vendendor ambulante, con los brazos íntegramente tatuados. Cortaba la fruta, la ponía en una bolsita de polietileno con un par de palillos de brochette, que se usan como tenedores.
La guía, que se fascinó con los rulos de Josefina, nos contó sobre las paredes de la casa. Los tailandeses colocaban los paneles de madera teka de las paredes con sus dibujos tallados hacia afuera, para que ser apreciados (y envidiados!!) por los vecinos. Thompson prefirió disfrutarlos él mismo, colocándolos al revés, con el trabajo tallado hacia adentro.
En el interior hay colecciones de porcelanas antiguas, juegos de té,muebles de teka, por supuesto mucha seda, puertas con marcos en todo su contorno, provocando un escalón para pasar de habitación a habitación. Nos reímos evitando tocar el escalón, porque, según los thai, tocarlo trae mala suerte.
También vimos en las habitaciones la escupidera, donde hacen pis a la noche, para no tener que ir hasta el baño que, en general, queda fuera de la casa. Esta es una costumbre muy arraigada en la cultura, que todavía se practica, sobre todo con los chicos. En el caso de Jim, como era rico, se dio el lujo de construir un baño dentro de la casa.
Nunca se supo si siguió trabajando para la CIA en secreto, por esto cuando desapareció en Malasia, mientras estaba de vacaciones en 1967, se desataron mil conjeturas y todavía hoy sigue siendo un misterio. Nuestra guía no cree que haya sido la CIA, o un ajuste de cuentas, o un crimen pasional. Dijo que lo más probable es que lo haya matado un tigre salvaje durante una de sus excursiones de caza.
Ahora la casa es propiedad de la empresa de exportación textil que fundó Thompson, pero está a cargo de la Reina de Tailandia, que personalmente supervisa su cuidado y protección. Por supuesto, hay una foto de ella en una de las habitaciones.
A la salida de la casa, en vez del típico gift shop, hay un negocio de venta de seda, mucho más caro que si compramos en el Chatuchak o en algún mercadito, pero muy bien puesto y con algunas cosas muy originales.
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